"El cannabis causa un daño reversible a medio plazo"

Ana González-Pinto (Bilbao, 1960) trabaja en el Hospital Santiago Apóstol de Vitoria donde ha realizado el estudio sobre el consumo de cannabis. Preside la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría y da clases en la UPV/EHU. Psiquiatra de vocación, siempre tuvo claro que quería trabajar en contacto con las personas que sufrían, pero, además, lo lleva en la sangre, porque abundan los psiquiatras en su familia. Su tatarabuelo fue uno de los fundadores del psiquiátrico de Ciempozuelos (Madrid).

La psiquiatra Ana González-Pinto cree que los efectos del cannabis son dañinos pero matiza que son recuperables a medio plazo si se abandona su consumo. Esta conclusión se desprende de la investigación realizada por la psiquiatra bilbaína durante ocho años de trabajo de campo y un año adicional de análisis y revisiones. Su labor fue premiada en noviembre con el Premio Investigador de Referencia 2010, otorgado por la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB).

Pregunta. ¿Cuál es el riesgo de consumir cannabis cada vez a edades más tempranas?

Respuesta. Es un problema que los adolescentes accedan al consumo de cannabis cada vez a unas edades más tempranas, porque sus cerebros no están maduros, y un tóxico actuando sobre el sistema nervioso central tiene más peligro que en una persona adulta.

P. Su estudio concluye que los daños a escala cerebral pueden ser reversibles a medio plazo.

R. Siempre se ha creído que el cannabis producía un daño irreparable en el cerebro, pero hemos comprobado que los pacientes que tenían un cuadro psicótico y que abandonaban el cannabis consiguen muy lentamente, al cabo de los años, recuperar un funcionamiento, una adaptación laboral, social, bastante adecuada. La investigación apoya la teoría del daño, pero matiza que es recuperable a medio plazo.

P. ¿En qué ha consistido el estudio?

R. Durante ocho años hemos seguido casos de personas que tenían un cuadro psicótico. Se dividían en tres grupos: los que consumían cannabis, los que dejaron el hábito y los que no consumían. Supuso al final una muestra de 112 pacientes entre los 15 y los 29 años. Les hicimos un seguimiento anual a todos los niveles: consumo de sustancias, ingresos, síntomas, funcionalidad y vimos que los primeros años todos los pacientes evolucionaban igual, tanto los que consumían cannabis como los que no lo hacían. Pero lentamente vimos, que es lo sorprendente, que había diferencias. Los que dejan el consumo mejoran notablemente, sobre todo a partir del cuarto año, y los que continúan consumiendo empeoran a largo plazo a partir del tercer año.

P. ¿Las personas con predisposición psicótica se hallan más expuestas si toman cannabis?

R. Sí. Provoca que aparezca en edades más tempranas y eso es un problema, porque si la psicosis aparece muy temprano en la vida de una persona se enfrenta a más problemas a la hora estudiar o trabajar.

P. ¿Por qué cree que los jóvenes consumen en la actualidad más cannabis?

R. Hay una cierta permisividad con el consumo de cannabis entre los jóvenes. Además, hay un debate social en el que se habla mucho más de los usos terapéuticos, los beneficios, que los riesgos. Esa propaganda generada, sobre todo entre los jóvenes, de que es una droga blanda con menos poder adictivo es un poco desmedida. Hay que hacer más políticas preventivas, porque en adolescentes es difícil que cambien una conducta siguiendo el modelo de un adulto.

Fuente: ElPaís

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